jueves, 25 de abril de 2013

Desde la Ermita de la Virgen de la Cabeza


Aunque se sabe que en este cerro ya existió un beaterio mozárabe de la Orden de San Norberto en el siglo XII, la primera referencia documental de esta humilde ermita se remonta a 1575 cuando Luis Hurtado de Toledo narra su edificación "en un monte pequeño sobre los molinos del Tajo". Algo más tarde, En 1605, Francisco de Pisa vuelve a mencionarla. Gracias a este autor sabemos que la advocación a Nuestra Señora de la Cabeza se debe a la ya existente en la localidad jiennense de Andújar que en esa época -y aún hoy- gozaba de gran devoción en toda España. En esos primeros años la ermita dependía de la parroquia -hoy desaparecida- de San Martín de Tours, donde tenía su sede la cofradía que celebraba la procesión de esta Virgen tras el denominado Domingo de Cuasimodo en el segundo domingo después de la Pascua de Resurrección.

Por razones desconocidas, ya a finales del siglo XVIII o comienzos del XIX la ermita estaba en ruinas.

Poco después, en 1859, por iniciativa personal del que posteriormente sería el Cardenal Monescillo -en aquel momento tan solo maestre de la Catedral- se reedificó la ermita. Se volvió a constituir la cofradía y la imagen de la virgen que estaba en la parroquia de San Martín volvió de nuevo a su cerro. El edificio se concibió con extrema sencillez, con una sola nave a la que se accede por una puerta rematada con una espadaña. Adosadas a la ermita están la casa del sacerdote a un lado y al otro la casa del santero.

Más información en: http://toledoolvidado.blogspot.com.es/2011/11/la-ermita-de-la-cabeza.html.